Botaneando con Agustín Carstens

"Entrevista" al actual Gobernador del Banco de México: Agustín Carstens.

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Eran las 7 de la mañana del primero de diciembre, justo el momento en el que la primera jarra de café ya se está preparando en miles de oficinas y hogares del país.

Mientras que la mayoría de las personas se alistan para iniciar sus actividades cotidianas, el Dr. Agustín Carstens estaba recibiendo una llamada telefónica sumamente trascendental para él, e incluso, para el país.

Agustín Carsten, Gobernador del Banco de México.
Agustín Carsten, Gobernador del Banco de México.

La llamada provenía de Jens Weidmann, actual presidente del Banco Central de Alemania y presidente del Consejo del Banco de Pagos Internacionales, el motivo de tal contacto era para comunicarle a Carstens, que había sido seleccionado por el consejo de los siete sabios monetarios (presidentes de diversos Bancos Centrales del mundo), para ocupar el cargo de Gerente General del BIS (por sus siglas en inglés).

La decisión debía tomarla de inmediato, Weidmann necesitaba una respuesta rápida y concisa, y aunque durante la primera mitad del año ya había sido notificado sobre su candidatura para ocupar el cargo, Carstens nunca imaginó que tendría posibilidades de ser el primer gerente proveniente de un país con una economía emergente.

El Doctor actuó más rápido que una pastilla “Next” curando un catarrito. Su respuesta fue un rotundo sí, por lo que esa misma mañana le presentó su renuncia como Gobernador del Banco de México al presidente Enrique Peña Nieto.

La noticia impactó a todo mundo, los medios de comunicación comenzaron a especular sobre una posible mala relación con la Secretaría de Hacienda, e incluso su renuncia se interpretó como una salida cobarde y temerosa ante el panorama económico tan difícil que se avecina con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.

Aunque la rueda de prensa que ofreció el Dr. Carstens fue muy directa, y hasta chistosa (pues declaró que el próximo Gobernador del Banxico de preferencia debería de ser más esbelto), me quedé con muchas ganas de saber más de él, y aunque su renuncia sería efectiva hasta el 1º de julio, ya se siente en el ambiente el enorme vacío que dejará.

Pero como sé que es una persona muy ocupada, la solo idea de solicitar una entrevista con él, lucía descabellada, así que tuve que conformarme con ir al Centro Histórico a observar su oficina desde la calle.

Tacos de canasta"Los Especiales"
Tacos de canasta»Los Especiales»

Mientras caminaba por la calle Madero, tuve la fortuna de comprar los últimos diez tacos de canasta del local “Los especiales”, sumamente conocidos por su exquisito (y adictivo) sabor, los hay de chicharrón, mole verde, adobo, frijol y papa. Los pedí para llevar.

Decidí comerlos lentamente, para percibir y retener en mis papilas gustativas la irrepetible y deliciosa combinación de tortillas cubiertas de aceite, guacamole y rajas con zanahoria, e incluso, para no sentir tanto remordimiento, un toque de lechuga.

Cual fue mi sorpresa al darme cuenta que en la esquina del Banco de México, una docena de hombres vestidos de negro me rodearon para solicitarme “amablemente” que les entregara mis tacos. Obviamente me espanté y quise correr, pero me sometieron a la fuerza contra la pared, haciendo énfasis en que me había llevado los últimos tacos del día y que si no se los entregaba, su jefe se iba a enojar mucho con ellos.

Asustado, pregunté ¿y quién rayos es su jefe?, a lo que desenfadadamente respondieron: “El Dr. Carstens”. Inocentemente se me ocurrió negociar con ellos, por lo que les pregunté si sería posible que se los entregara en persona. Al principio rieron, pero cuando recordaron que se meterían en problemas si nos satisfacían el antojo de su jefe, decidieron ceder, y pasé sin problemas todos los filtros de seguridad hasta llegar a la oficina de Agustín Carstens.

carstens-comiendoAl tenerlo frente a mi, no pude evitar sentirme nervioso ante una de las mentes más brillantes del país, pero de manera inmediata, el Gobernador del Banco de México me agradeció que compartiera mis alimentos con él, sobre todo porque no quería quedarse con las ganas de echarse esos taquitos de canasta, pues debido a sus compromisos laborales, había estado comiendo en puros lugares “finos” y de “alta cocina”. Por lo que ya estaba harto de ello. Entre en confianza.

Le pregunté si era posible que me quedara un rato platicando con él, y aunque noté una ligera mueca de molestia, de inmediato le dije que traía en mi mochila una bolsa de Sabritones, por lo que aceptó que me quedara unos minutos en su oficina.

Le hice las preguntas de cajón, me platicó que había estudiado la licenciatura en economía en el ITAM, y que había estudiado la maestría y el doctorado en la Universidad de Chicago, y que incluso, tiene el récord de haber recibido el grado de doctor en tres años, cuando la mayoría de estudiantes lo consiguen en cuatro o cinco años.

Catherine Mansell, esposa de Agustín Carstens.
Catherine Mansell, esposa de Agustín Carstens.

“Aunque no solamente encontré el doctorado en Chicago, ¡eh!, también encontré el amor”, mi instinto chismoso me hizo preguntarle más al respecto, y aunque fue algo reservado, me dijo que durante su estancia en la universidad conoció a la también economista, Catherine Mansell, mujer con la se “juntó”.

Tras terminar sus estudios de posgrado, mi nuevo amigo, Agustín Carstens, regresó a la ciudad de México, y comenzó a trabajar en Banco de México, la que considera como su segunda casa, pues fue ascendiendo dentro de la institución, estando a cargo durante varios años de las reservas del banco y de las colocaciones de deuda internacional, para posteriormente dirigir el área de Investigación Económica.

Mientras el Dr. se comía los últimos dos tacos que le quedaban, pícaramente me confesó: “Terminé esta primera etapa en el Banco de México, por que me ofrecieron chamba como director ejecutivo en el Fondo Monetario Internacional, en Washington, no puedo creer que haya pasado tanto tiempo sin comer un buen mole, allá estuve a pura pizza y hot dog”.

“Pero al menos cruzó el charco, eso le dio mucha experiencia y felicidad ¿no?” le comenté tímidamente, a lo que respondió, que este empleo si le ofreció diversas herramientas para familiarizarse con las finanzas globales, aunque el inicio fue duro y triste. De inmediato le pregunté a que se debía esa tristeza, mientras le servía un vaso de Coca Cola Light en su termo.

“Pues fíjate que Catherine y yo, nunca tuvimos hijos, por lo que nuestros perros significan mucho para nosotros, y cuando me ofrecieron este empleo, no dudamos en mudarnos con todos ellos, pero lamentablemente, nuestro perro más viejo, no podía volar, por problemas con la altura, así que tomé las llaves del carro, llene el tanque con Magna Sin, y me fui manejando desde el Distrito Federal hasta Washington con nuestro perro”.

No pude evitar decir: “¡Aaaw!, que hermosa anécdota, se ve que quería como unos hijos a sus perritos”. Pero inmediatamente el Dr. Carstens me paró en seco y me dijo: “Mi perro murió apenas llegamos a Washington, fue nuestro último viaje juntos”. Un nudo en la garganta invadió mi ser, se hizo un silencio incómodo y fúnebre.

Afortunadamente, mi compadre Agustín es muy bonachón y alegre, por lo que rompió el hielo diciendo: “Oye, ya hace hambre ¿no?, vamos a pedir una pizza”, le dije que se la aceptaba, así que nos sentamos en el piso de su oficina, y me siguió contando, que tras su estancia de dos años en el FMI, se regresó a México porque el ex presidente Vicente Fox le ofreció el puesto de subsecretario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

“Me encantó regresar a México, extrañaba las gorditas de chicharrón como no tienes idea, además durante estos años afine mis dotes políticos, porque me tocó negociar ante legisladores, gobernadores y funcionarios, tenía que venderles las políticas financieras que pretendía ejercer el gobierno del presidente Fox”.

Aunque esta experiencia le duró poco tiempo, pues a mediados del sexenio, fue nombrado director general adjunto del FMI en Washington, por lo que tuvo de nueva cuenta una responsabilidad internacional, en la que debía aplicar y dar seguimiento a los planes del Fondo en cerca de 70 países, cada uno de ellos con problemas distintos.

De pronto llegó la pizza de peperoni con champiñones, y mientras mi “Bestie” abría la caja y le ponía salsa Valentina y cátsup a su respectiva rebanada, me contó que volvió a regresar a México por culpa de Hacienda, pero ahora las cosas eran distintas, pues el electo presidente Felipe Calderón, le ofreció la titularidad de la dependencia.

“Fue una época difícil, nos tocó sufrir la crisis financiera de 2008, el impacto sobre la economía mexicana fue grave, hubo que enfrentar la mayor caída del PIB desde 1995, además se colapsó la recaudación tributaria y el déficit público creció”.

Justo en esas épocas, surgió una de las frases más célebres de Carstens, pues en una ocasión se le preguntó si las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos podían afectar a México, siguiendo el famoso dicho en el que cuando EU estornuda, a México le da pulmonía, pero el entonces secretario de Hacienda contestó optimistamente que en esta ocasión únicamente nos daría un “catarrito”. La economía mexicana cayó 6.5%.

YOLO, me equivoqué al declarar esa metáfora, pero estoy tan acostumbrado a dar clases y a explicar los conceptos de una manera sencilla, que subestimé la situación, pero pues éramos chavos, a cualquiera nos pasa”, asentí con mi cabeza mientras pretendía agarrar otra rebanada de pizza, pero ¡ya no habían!

Como todo buen anfitrión, el Dr. Agustín Guillermo Carstens Carstens no me quiso dejar con hambre, así que me dijo que si lo acompañaba por un frappé y un pastelito al Starbucks de Madero, pues le faltaba contarme el último tramo de su carrera económica, que fue cuando el presidente Calderón lo propuso como Gobernador del Banxico por el periodo 2009-2015.

Cuando caminábamos por la concurrida calle de Madero, Agustín me iba contando que cuando asumió el cargo como Gobernador del Banxico en 2009, la inflación se ubicaba en 5.3%, y en un año lograron bajarla a 4.1%, ligeramente por encima del rango objetivo de 3% (+/- 1%).

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Mientras la gente le solicitaba tomarse selfies, le pregunté si creía que el Banco de México debería tener algún otro mandato, además del de controlar la inflación. El Dr. me contestó directamente y sin tapujos: “Creer que se puede estimular un mayor crecimiento económico y de empleo es un tontería del keynesianismo simplón, pues los bancos centrales únicamente cuentan con un instrumento, la política monetaria, si logramos estabilidad de precios mediante este instrumento, se termina reflejando en todo lo demás”.

Al llegar a la cafetería de la sirena, mi amigo del alma, pidió un frappé y la contraseña del wifi, pues quería enseñarme la app del Banco de México que está disponible para teléfonos y tabletas.

Al descargarla me presumió que uno de sus grandes contribuciones al Banco fue la de conseguir que la Junta de Gobierno adoptara una rutina de mayor transparencia y mejor comunicación con los mercados, por lo que me enseñó que cualquier ciudadano interesado en la toma de decisiones del Banxico, podía consultar las minutas de las reuniones de política monetaria.

Así que borré Pokémon Go de mi iPhone y bajé la app de Banxico al día (ya no tenía espacio) y me di cuenta que era cierto, que como estudiante de economía tenía información muy valiosa al alcance de mi mano.

Finalmente, mientras compartía una rebanada de pastel de chocolate con el mismísimo Gobernador del Banco de México, le pregunté si creía que todo estaría bien, a lo que respondió con un rotundo: “Sí, la institución está por cumplir 25 años de autonomía, con profesionistas sumamente preparados para mantener el barco a flote”.

Le agradecí el tiempo compartido, nos dimos un abrazo, intercambiamos “whats” y “snapchat” y se despidió de mi, diciendo: “Me retiro, seguramente mi mujer ya me está esperando y no quiero que se enfríe la cena”.

Nota: La siguiente entrevista pudo nunca haber ocurrido… o quién sabe.

Referencias:
Enrique Quintana/ Coordenadas: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/la-decision-de-carstens.html
Animal Político: http://www.animalpolitico.com/2011/06/carstens-segun-the-wall-street-journal/ http://www.animalpolitico.com/2011/06/agustin-carstens-segun-the-financial-times/ http://www.animalpolitico.com/2011/06/ningun-cambio-drastico-con-carstens-o-lagarde-expertos/
José Manuel Suárez-Mier/ Aquelarre Económico: http://www.dineroenimagen.com/2016-12-05/81002 http://www.dineroenimagen.com/2016-12-07/81082 http://www.dineroenimagen.com/2016-12-09/81186
Gerardo Esquivel/ El placer de disentir: http://gerardoesquivel.blogspot.mx/2006/11/agustn-carstens-i-la-anttesis-de-gil.html
Revista Poder y Negocios: El Rockstar de la Banca, Año 9, Ed. Nº 5, Mayo 2013.