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Inegi, el ‘exitoso caso’ de descentralización

Eduardo Sojo, expresidente del instituto, indicó que la propuesta de mudar dependencias se está realizando sin cronogramas ni análisis.

México ya tiene un ejemplo en migrar a una dependencia del gobierno al interior del país: el Inegi.

Eduardo Sojo, expresidente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en 2010-2015, dijo que la mudanza de dicha institución a Aguascalientes fue un proceso exitoso.

Fue un proyecto bien planeado que duró alrededor de cuatro años, donde se establecieron claramente las necesidades de las tres mil familias que se iban a trasladar, por lo que se crearon nuevos desarrollos, fraccionamientos e infraestructura”.

Hasta hace algunos años, el Inegi era el segundo empleador en Aguascalientes, y por sus características institucionales, generó oportunidades de empleo diferentesa las que puede ofrecer la industria automotriz, por ejemplo, pues el organismo ofreció empleo a egresados universitarios, explicó Sojo.

Sobre el posible traslado de al menos 13 secretarías de Estado y 17 dependencias al interior del país, expuso que es una idea interesante.

“Pero está siendo puesta sobre la mesa de manera muy precipitada, sin cronogramas, sin costos ni análisis, se necesita de planeación si se quiere obtener un resultado exitoso”, dijo el extitular del Inegi.

Resaltó que el punto más importante a considerar por el próximo Gobierno es definir si la descentralización de las dependencias es la mejor manera de gastar recursos públicos, pues se podrían canalizar a temas como la educación o salud.

Mario Palma, actual vicepresidente del Inegi, resaltó que para que el proceso de descentralización sea positivo, se tendría que hacer un censo a los trabajadores y analizar las condiciones sociales y físicas de las entidades.

“Hace 30 años, se trabajó de la mano con el Gobierno estatal de Aguascalientes para crear universidades, escuelas, viviendas e incluso una ludoteca; la planeación es clave para que los trabajadores se sientan como en casa”.

Agregó que la calidad de vida de los trabajadores se vio beneficiada, pues los horarios de traslado del hogar al trabajo eran de 15 minutos, por lo que podían dedicar más tiempo a actividades de esparcimiento.

Aguascalientes es históricamente un estado con mucha apertura, por lo que frases como “Haz patria, mata un chilango” eran más en tono de broma; la población local los recibió muy bien.

Posteriormente, a los trabajadores que se mudaron los apodaron “aguaschilangos”, señaló Mario Palma, vicepresidente del Instituto.

Pese a la reubicación del organismo, la descentralización no fue ‘total’, por lo que el Inegi aún mantiene oficinas en la capital. “Hay alrededor de 15 mil 400 empleados, cinco mil en Aguascalientes y en la dirección regional de la Ciudad de México laboran mil 800 personas”.

El resto está en las direcciones regionales o son trabajadores eventuales para encuestas y proyectos.

Rosina Grijalva, del área de enlace de seguimiento estadístico del Inegi, indicó que mudarse a Aguascalientes fue difícil, pues tuvo que separarse de su familia y amigos. “Pero en la sede central me trataron muy bien, me llamaron valiente por aventarme a cambiar de ciudad; al final de cuentas era trabajo y la experiencia fue enriquecedora”, dijo.

*Este artículo aparece primero en El Financiero Bloomberg. 

A través de
El Financiero Bloomberg
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INEGI
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Héctor Usla

Soy un fiel seguidor a los periódicos impresos, me gusta ensuciarme las manos con tinta al leerlos. Estudié en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y en la (gran) Facultad de Economía de la UNAM. También soy aficionado a las artes escénicas y adicto al café.

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