Inflación estrena metodología con sorpresa al alza

El Índice Nacional de Precios al Consumidor tuvo una variación de 4.81% en la primera quincena de agosto, mayor a lo estimado por analistas consultados por Bloomberg.

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La inflación de la primera mitad de agosto estrenó nuevo año base con una sorpresa para el mercado, pues de acuerdo con datos del INEGI, el aumento de precios fue de 4.81 por ciento anual, dato superior al 4.74 por ciento que esperaba el consenso de analistas consultados por Bloomberg.

El movimiento alcista que se observó en el componente no subyacente (bienes y servicios de alta volatilidad) fue el principal ‘culpable’ de que la inflación resultara ser mayor a lo esperado, al reportar un crecimiento anual de 8.48 por ciento.

Por el contrario, el índice subyacente moderó su avance a 3.60 por ciento, por debajo del 3.63 de la quincena anterior.

Los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno no han perdido ‘combustible’ en su trayectoria ascendente de precios, tan solo en los primeros quince días de agosto su variación anual fue de 13.51 por ciento, su mayor incremento desde la segunda quincena de diciembre, fecha en la que el componente registró un alza de 14.58 por ciento a tasa anual.

La inflación quincenal en la primera mitad de agosto fue de 0.34 por ciento, la mayor en 14 años para un periodo similar. Los aumentos en las gasolinas, en algunos productos agrícolas y en las colegiaturas, son los que más incidieron en la inflación.

Entre las mercancías que más aumentaron de precio durante dicho periodo, tanto la gasolina magna como la premium reportaron incrementos de 1.72 y 1.39 por ciento, respectivamente.

Pero los productos agropecuarios no se quedaron atrás, pues hubo varias frutas y verduras que reportaron alzas importantes de precios, entre las que destacaron los aumentos de la cebolla (27.78 por ciento), el limón (17.62 por ciento), el jitomate (12.78 por ciento) y el aguacate (3.29 por ciento).

Además, los efectos estacionales derivados del regreso a clases también ‘sonaron la campana’ en los bolsillos de los consumidores mexicanos, pues los precios de colegiaturas subieron 5.10 por ciento.

“Este tipo de ‘rebotes’ suelen acompañar cada inicio de ciclo escolar, las universidades presentaron un incremento de 2.05 por ciento y las preparatorias 2.29 por ciento”, dijo Alejandro Saldaña, analista de Grupo Financiero Ve por Más.

Arturo Blancas, director general de estadísticas económicas del INEGI, reveló en conferencia de prensa que los dos grandes componentes de la inflación no subyacente (agropecuarios y energéticos) presentaron cambios en sus ponderadores.

“Tuvimos un crecimiento de los agropecuarios de 8.43 a 10.22 (en su ponderación), mientras que los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno se mantuvieron prácticamente igual; sin embargo, a su interior, ustedes pueden ver que los energéticos pasaron de 8.78 a 9.97, y las tarifas autorizadas por el gobierno bajaron de 5.35 a 4.26”, abundó el directivo del INEGI.

Además, los efectos estaciones derivados con el regreso a clases, también ‘sonaron la campana’ en los bolsillos de los consumidores mexicanos, pues los precios de colegiaturas subieron 5.10 por ciento.

“Este tipo de ‘rebotes’ suelen acompañar cada inicio de ciclo escolar, las universidades presentaron un incremento de 2.05 por ciento y las preparatorias uno de 2.29 por ciento”, puntualizó Alejandro Saldaña, analista económico de Grupo Financiero Ve por más.

Otra novedad que trajo consigo la actualización del año base fueron los niveles inflacionarios por entidad federativa. Durante su primera publicación, San Luis Potosí se colocó como el estado de la República Mexicana con el mayor aumento de precios, al reportar una inflación quincenal de 0.6 por ciento.

El promedio nacional se ubicó en 0.34 por ciento. Otras entidades que se ubicaron por encima de este nivel fueron Chiapas (0.57 por ciento), Puebla (0.53 por ciento), Tlaxcala (0.50 por ciento) y Sinaloa (0.46 por ciento).

Julio Santaella, presidente del INEGI, afirmó que la actualización del año base tiene tres razones fundamentales, y estas son captar de mejor manera los nuevos patrones de consumo de los mexicanos, evitar sesgos que se puedan originar por la antigüedad y obsolescencia de los ponderadores y, finalmente, incorporar recomendaciones internacionales como las emitidas por el Fondo Monetario Internacional.

La nueva canasta de genéricos con la que está construida el INPC está compuesta por 299 productos, de los cuales 265 son iguales, 10 fueron nuevos (como la leche de soya y los servicios para mascotas), dos desaparecieron (llamadas de larga distancia y calentadores de agua), nueve se desagregaron en 19 (como las bicicletas y las motocicletas) y siete se fusionaron en cinco (como los chícharos, que se adhirieron a verduras y legumbres).

La inflación por arriba de lo esperado, aunado a la reafirmación de que la Reserva Federal de Estados Unidos seguirá aumentando el costo del dinero, deja la ‘puerta abierta’ para que el Banco de México pueda subir su tasa de referencia.

En el mercado de futuros se le da una probabilidad del 61.6 por ciento a que el Banxico suba la tasa en 25 puntos base en su reunión del próximo 4 de octubre. Sin embargo, la posibilidad aumenta a 97.4 por ciento para la junta del 15 de noviembre.

Al igual que en la última junta, existe un contraste entre las previsiones del mercado con las que prevalecen entre economistas, quienes prevén que la tasa estará inmóvil en 2018. “El consenso mantuvo en 7.75 por ciento el nivel de la tasa de fondeo para el final de 2018”, se lee en el informe de la última encuesta de Citibanamex, en la que se prevén que el siguiente movimiento de Banxico sería un recorte en la tasa, para el segundo trimestre de 2019.

*Este artículo aparece primero en El Financiero Bloomberg.