AgroalimentarioEconomía

El maíz, el frijol y el trigo, los perdedores con el TLCAN

Las bondades del acuerdo, como el 'boom' del aguacate mexicano, no lograron 'contagiar' a todos los sectores y el maíz es una de las principales asimetrías.

Hace 28 años, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entre México, Estados Unidos y Canadá prometía eliminar obstáculos al comercio para facilitar la circulación de distintos bienes y servicios, esto derivaría en mayores niveles de inversión y más competitividad regional y sectorial.

En México, la firma de este acuerdo impulsó y benefició a productores especializados en frutas y hortalizas, entre ellos destacó el ‘boom’ exportador del ‘oro verde’, llevando al aguacate mexicano a ocupar el primer lugar a nivel mundial en exportaciones.

Pero las bondades que ofrecía el TLCAN no ‘contagiaron’ a todos los sectores.

De acuerdo al Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados (CEPF), el sector agrícola que se especializa en el cultivo de granos y oleaginosas como el maíz, el frijol y el trigo (productos esenciales en la dieta diaria del consumidor mexicano) no obtuvo resultados alentadores debido a que en ellos se concentra gran parte de la pobreza del país.

“En gran parte derivado de un abandono y carencia de una visión integral, pues el TLCAN no logró homologar costos financieros y de producción”, señaló el CEPF.

Tal es el caso del maíz, sector donde se presentan una de las principales asimetrías, “cultivar una hectárea en México resulta 300 por ciento más caro que en Estados Unidos, esto es, mientras en México cuesta 79.68 dólares por hectárea, en Estados Unidos se pagan 19.89 dólares por hectárea”, comentó el CEPF en un informe.

Ante este panorama, Gloria Abraham, representante para México del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), comentó en entrevista que este escenario se planteó así desde que iniciaron las negociaciones del TLCAN.

“Se planeó así desde el principio, en 1994 se planteó que hasta el año 2008 se iniciaría el proceso de desgravación de productos sensibles como el maíz o el frijol, por lo pronto, se les trató de ayudar con programas gubernamentales como Procampo, que acompañarían al proceso de modernización que trajo consigo el TLCAN en las condiciones de producción de los granos”. Señaló Gloria Abraham.

Pese a este tipo de subsidios, el Mtro. Uberto Salgado Nieto, Investigador de migración rural del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM comentó que programas sociales como Procampo solo estaban enfocados en los grandes productores, pues el apoyo se proporcionaba de acuerdo al tamaño de las hectáreas que administraras, por lo que el subsidio a productores pequeños sólo alcanzaba para cubrir gastos menores.

“Esto provocó el boom de migración hacia a Estados Unidos durante el periodo de 1990 al 2000, el TLCAN afectó a los pequeños productores, lo que generó una pobreza en el sector, hay cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) que señalan que entre el 70 u 80 por ciento de los migrantes a Estados Unidos se dedicaban al sector agrícola, los más afectados fueron los que cultivaban maíz”, puntualizó el académico.

El TLCAN al reducir las protecciones fortaleció la competitividad de la agricultura de Estados Unidos y debilitó aún más la competitividad de la agricultura mexicana, comentó Uberto Salgado.

Por otro lado, Juan Fernández del Valle, Director General de Ferva Consultores (Sociedad Civil especializada en el sector agroalimentario), comentó que, aunque existen productos que ofrecen un mayor valor agregado como el aguacate o el jitomate y productos que podríamos catalogar como ‘perdedores’ hay que analizar la situación como un conjunto.

“Si aislamos el tema del resto de la cadena se puede ver fatalista, pero si los incluimos en la cadena de valor, la balanza comercial de productos agropecuarios lleva tres años consecutivos arrojando un superávit, eso es bueno y complementario”.

Fernández del Valle considera que para producir más hay dos opciones, mayores rendimientos o mayor superficie, “la mayoría de los estudios de la OCDE, FAO y Banco Mundial dicen que para el 2050 se requerirá 60 por ciento más de alimentos, pero entre el 80 y 90 por ciento de estos alimentos se originarán de un mejor uso de tecnologías, ahí está la clave para el sector agropecuario, sobre todo en los renglones débiles, como los granos.

Fijar precios de garantía sería un retroceso

Ante la propuesta del candidato Andrés Manuel López Obrador de fijar precios de garantía para productos del campo, el director general de Ferva Consultores señaló que sería un retroceso total para el país a un costo elevado.

“Sería volver a un esquema populista, totalmente desligado y ajeno al mercado que nos terminaría costando a todos, pues no impulsaría al desarrollo y terminaríamos pagándolo con nuestros impuestos, sería como atacar un dolor de panza con una aspirina”, concluyó.

*Este artículo aparece primero en El Financiero Bloomberg.

A través de
El Financiero Bloomberg
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INEGI
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Héctor Usla

Soy un fiel seguidor a los periódicos impresos, me gusta ensuciarme las manos con tinta al leerlos. Estudié en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y en la (gran) Facultad de Economía de la UNAM. También soy aficionado a las artes escénicas y adicto al café.

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