Un corazón normal y… taquillero.

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Cuando era niño y jugaba Play Station con mis primos, todos buscábamos la forma de diferenciarnos y sobresalir, por lo que decidíamos desafiar el nivel predeterminado de dificultad del juego, odiábamos elegir «fácil» o «normal», siempre optábamos por escoger «difícil», «épico», «legendario» o «sin vida social», y aquel que lograba salir victorioso recibía más condecoraciones que una Miss Universo. Era una verdadera locura.

Elenco del montaje "Un corazón normal".
Elenco del montaje «Un corazón normal».

Por alguna extraña razón, cuando crecemos vamos perdiendo el interés de ser diferentes. Las personas se conforman haciendo lo que todo el mundo hace, buscan a toda costa ser incluidas en un círculo social (no importa que no se sientan cómodos, el chiste es pertenecer a un grupo). Para algunas personas es muy fácil, si eres guapa y vistes a la moda tienes un pie dentro de la sociedad, a los que llegamos tarde al repartimiento de belleza nos cuesta un poquito más de trabajo ser aceptados pero al fin de cuentas «siempre existe un roto para un descocido», pero ¿Qué pasa con las personas que por una fuerte razón, tienen que esforzarse al doble para conseguir lo que cualquier persona «normal» consiguió fácilmente y ni siquiera lo valora?

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Ésta es la premisa de la obra producida por Horacio Villalobos y Pilar Boliver, «Un corazón normal». Siempre he pensado que la escenografía, la iluminación, la dirección, el vestuario e incluso el maquillaje son una parte muy importante en cualquier obra de teatro, aunque hay un factor que no puede ser superado por nada: la historia. Cuando existe un libreto con una historia que cabe en una línea escrita en word con Arial número 12, se tiene una joya.

El casting de la obra está elegido extraordinariamente, y si a esto le agregas la dirección de Ricardo Ramírez Carnero, da como resultado un montaje redondo. Además se debe destacar cuando un montaje está hecho con un «corazón ardiente y apasionado» por el teatro. Estoy seguro que la intención de la obra no es la de ganar dinero ni hacerse millonarios (cosa imposible en el teatro) si no la de expresar sentimientos que difícilmente una plática de promotores del IMSS o una llamada a TELSIDA te pueden proporcionar.

Hernán Mendoza está espléndido, vale la pena observar la trayectoria de los sentimientos de su personaje (Need Weeks) durante la obra, pues en el primer acto plantea sus emociones y sentimientos, se confronta, toma conciencia y en el segundo acto explota y se atreve a desafiar lo establecido, sin importar si se trata de sus mejores amigos o del alcalde de la ciudad. Es conmovedor y estimulante verlo actuar en escena.

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Pilar Boliver y Horacio Villalobos, además de producir la obra, personifican a dos personajes que se llevan muy bien con sus personalidades fuera del escenario. Pilar interpreta a la Dra. Emma Brookner, personaje que brinda esperanza y aceptación a los pacientes que acuden a ella en busca de soluciones contra una misteriosa y fulminante enfermedad (Ahora conocida como SIDA). La también conductora del programa «Farándula 40» pone a prueba la excelente acústica del Teatro Helénico en una de las escenas más emotivas de «Un corazón normal». No se la pierda.

Por otra parte, Horacio es Horacio, dentro y fuera del escenario, es fácilmente identificable su irrepetible personalidad y su inegable carisma, cuando las situaciones comienzan a ponerse tensas, él rompe con ello y provoca carcajadas en el espectador, aunque también maneja los matices del drama, su personaje de Tommy Boatwright es inolvidable.

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Los aventureros que se atreven a llenar las formas y los requisitos para pedir el estímulo fiscal del EFITEATRO y tienen la bendición del señor de recibirla, saben a lo que se atienen, aún así da la impresión de que éste dinero es muy poco, pues apesar de que el punto fuerte de la obra es la historia y las actuaciones, la escenografía del montaje es muy elemental, los mismos actores sacan y meten la escenografía, algo que no está del todo mal, pues es una licencia que permite la magia del teatro, pero si «saca de onda» que después de una escena muy fuerte y sentimental, el actor se salga con su sillita por una pierna, preferiría ver oscuros totales en esas escenas.

La iluminación del montaje también es muy elemental, sin creatividad y cumplidora y la música incidental no es memorable ni destacable, al menos esos dos factores podrían lograr que la obra escrita por Larry Kramer fuera un clásico de las marquesinas mexicanas.

Pero esto no es impedimento para que la obra logre crear conciencia en los espectadores de la importancia de aceptarnos entre nosotros y no discriminar a las personas que tienen otras preferencias sexuales, pues a pesar de que esta obra esta situada temporalmente en el año de 1981, bien podría estarlo en 2014, lo que sirve como una llamada de atención a nuestros prejuicios y nuestra discriminación como sociedad.

Es una lástima que le quede una semana en cartelera a esta obra, por que todas las semanas está el teatro lleno, pero debido a los compromisos del Centro Cultural Helénico, la temporada de «Un corazón normal» es improrrogable, y si usted disfruta del teatro de buena calidad y hecho con el corazón ¿Qué rayos está esperando para ir a comprar su boleto?

5-estrellasNuestra calificación: 5 estrellas

Horarios:

Viernes: 20:30 p.m.

Sábados: 18:00 p.m. y 20:30 p.m.

Domingos: 18:00 p.m.

Precios:

$450

$350 (Nuestra recomendación)

$250

Dirección:

Av. Revolución 1500, col. Guadalupe Inn

Taquilla:

41550919